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jueves, 20 de mayo de 2010

En Pamplona. Retahila

Hola, amig@s invisibles, nuevamente me dirijo a los "locos bajitos" con esta retahila, pues sé cuánto las disfrutan. Ell@s se divierten montones y a nosotr@s nos sirve para recordar y ejercitar la memoria. Espero que disfruten con ella.

EN PAMPLONA

En Pamplona hay una plaza
en la plaza hay una esquina
en la esquina hay una casa
en la casa hay una pieza
en la pieza hay una mesa
en la mesa hay una jaula
en la jaula hay una estaca
en la estaca hay una lora
en la lora hay una pata
en la pata hay una uña
en la uña hay una nigua.
La nigua en la uña
la uña en la pata
la pata en la lora
la lora en la estaca
la estaca en la jaula
la jaula en la mesa
la mesa en la pieza
la pieza en la casa
la casa en la esquina
la esquina en la plaza
la plaza en Pamplona
Esta retahila es de la traidción oral

lunes, 26 de abril de 2010

El Zorro y la garza van de bodas por Doñana III

Bien, amig@s de todas las edades, esta es la última entrega del Zorro y la garza.

EL ZORRO Y LA GARZA VAN DE BODAS POR DOÑANA

...Así lo hicieron. Se subió el zorro encima de la garza y ésta emprendió su vuelo majestuoso. Primero fue muy bajito. Al zorro le entraron cosquillas y se empezó a reír. Viendo a los primos allá abajo se quedó maravillado. Pero la garza se puso a subir más, y más, y al zorro se le fueron poniendo los pelos de punta. -Amiga garza, ¿adónde vamos? -Ya te lo he dicho. A las bodas de mi prima, la garza imperial.
-¿Y no podría casarse un poquito más bajo? -No, porque para eso es la más hermosa de todas las aves. Y además, cuanto más alto, más cosas veremos. ¡Mira, mira, el mar! Y al decir esto, la garza dio un viraje y se quedó un poco tumbada, para que el zorro lo viese bien.
_¡No te molestes, garcita, que yo ya lo veo!
-Lo malo es que cuando se entra en el mar, siempre corre un vientecillo que hace que me bambolee -dijo la garza.
Acto seguido se puso a dar bandazos. El zorro se agarró a las plumas como pudo para no caerse. Pero pronto empezó a marearse y a gemir. Entonces le dijo la garza: -Me parece que no vas muy contento, amigo zorro. ¿Quieres volverte a tierra?
-No estaría mal -contestó el otro.
-¡Pues haberlo dicho! -exclamó la garza. Dio un vuelco en el aire, y el zorro salió despedido como una bala, y conforme iba bajando decía:
-¡Si salgo de ésta y no muero, no quiero más bodas en el cielo!
Y colorín colorado, este volandero cuento se ha acabado.

viernes, 23 de abril de 2010

El Zorro y la garza van de bodas por Doñana II

Hola amig@s de todas las edades, recuerdan que quedamos en que la garza metió la cabeza en las fauces del zorro y no supimos si se convirtió en "la garza sin cabeza"? Bien, retomemos nuestra historia.

EL ZORRO Y LA GARZA VAN DE BODAS POR DOÑANA. II

...la garza metió la cabeza, hasta sacar con el pico el hueso que estaba estorbando. Cuando la garza vió lo que era, dijo: -¿Esta es la recompensa que me das por ayudarte? -No te quejes- contestó el zorro-, que mientras tuve tu cabeza entre mis colmillos, bien pude pegarle un mordisco y comérmela. Así que estamos en paz.
No le hizo ni pizca de gracia a la graciosa garza, pero se aguntó y dijo: -Bien mirado, tienes razón, amigo zorro. Y como estoy tan contenta de conservar la vida, te diré dónde guardan los carboneros su aceite para comer en el campo.
El zorro empezó a menear la cola de puro contento, y siguió a la garza. Esta se posó en un viejo tronco de encina, y de un hueco que había sacó una botella de aceite. Con su largo pico empezó a chupar, venga a chupar, y el zorro a mirar y mirar.
-¿No comes nada? -preguntó la garza.
-¿Cómo voy a comer, si no tengo pico? -dijo el zorro. Y añadió: -En cambio, yo sé dónde hay una sartén de migas. Si vienes conmigo, te hartarás.
La garza se fue detrás del zorro, que se metió por la ventana de la cocina de una casa-palacio, aprovechando que era la hora de la siesta y no había nadie por allí. Destapó la sartén de las migas y se puso a pegarle lengüetazos.
-¿No comes nada? -le preguntó a la garza. -¿Cómo quieres que coma si no tengo boca? -contestó la garza. Y añadió: -Pero mira, yo sé de un lugar donde ahora mismo se está preparando un banquete para todo el que vaya.
-¿Sí? ¿Y dónde es eso?
Pues eso es en las bodas de mi prima la garza imperial, que se casa en lo más alto del cielo. -¡Pero si yo no sé volar! -dijo el zorro-. Soy más viejo que la pana y nunca me he separado del suelo más que lo justo para romperle el pescuezo a una gallina. -Pues ésta es tu ocasión. Ya verás qué hermosa es esta tierra desde el aire. Con sus lagos llenos de patos y de flamencos, sus matorrales llenos de conejos, sus praderas llenas de gamos, de jabalíes y... con un poco de suerte, hasta un lince podrás ver.
-¡Caramba, sí que me están entrando ganas de ir a esas bodas! Pero ya me dirás cómo.
-Pues muy sencillo. Te montas entre mis alas y viajas conmigo.
Será que el viajecito le resultó muy agradable al zorro? Lo sabremos en la próxima entrega. Ah y feliz día a tod@s mis colegas.