viernes, 23 de abril de 2010

El Zorro y la garza van de bodas por Doñana II

Hola amig@s de todas las edades, recuerdan que quedamos en que la garza metió la cabeza en las fauces del zorro y no supimos si se convirtió en "la garza sin cabeza"? Bien, retomemos nuestra historia.

EL ZORRO Y LA GARZA VAN DE BODAS POR DOÑANA. II

...la garza metió la cabeza, hasta sacar con el pico el hueso que estaba estorbando. Cuando la garza vió lo que era, dijo: -¿Esta es la recompensa que me das por ayudarte? -No te quejes- contestó el zorro-, que mientras tuve tu cabeza entre mis colmillos, bien pude pegarle un mordisco y comérmela. Así que estamos en paz.
No le hizo ni pizca de gracia a la graciosa garza, pero se aguntó y dijo: -Bien mirado, tienes razón, amigo zorro. Y como estoy tan contenta de conservar la vida, te diré dónde guardan los carboneros su aceite para comer en el campo.
El zorro empezó a menear la cola de puro contento, y siguió a la garza. Esta se posó en un viejo tronco de encina, y de un hueco que había sacó una botella de aceite. Con su largo pico empezó a chupar, venga a chupar, y el zorro a mirar y mirar.
-¿No comes nada? -preguntó la garza.
-¿Cómo voy a comer, si no tengo pico? -dijo el zorro. Y añadió: -En cambio, yo sé dónde hay una sartén de migas. Si vienes conmigo, te hartarás.
La garza se fue detrás del zorro, que se metió por la ventana de la cocina de una casa-palacio, aprovechando que era la hora de la siesta y no había nadie por allí. Destapó la sartén de las migas y se puso a pegarle lengüetazos.
-¿No comes nada? -le preguntó a la garza. -¿Cómo quieres que coma si no tengo boca? -contestó la garza. Y añadió: -Pero mira, yo sé de un lugar donde ahora mismo se está preparando un banquete para todo el que vaya.
-¿Sí? ¿Y dónde es eso?
Pues eso es en las bodas de mi prima la garza imperial, que se casa en lo más alto del cielo. -¡Pero si yo no sé volar! -dijo el zorro-. Soy más viejo que la pana y nunca me he separado del suelo más que lo justo para romperle el pescuezo a una gallina. -Pues ésta es tu ocasión. Ya verás qué hermosa es esta tierra desde el aire. Con sus lagos llenos de patos y de flamencos, sus matorrales llenos de conejos, sus praderas llenas de gamos, de jabalíes y... con un poco de suerte, hasta un lince podrás ver.
-¡Caramba, sí que me están entrando ganas de ir a esas bodas! Pero ya me dirás cómo.
-Pues muy sencillo. Te montas entre mis alas y viajas conmigo.
Será que el viajecito le resultó muy agradable al zorro? Lo sabremos en la próxima entrega. Ah y feliz día a tod@s mis colegas.

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